Felipe Montes trabaja para unir a los hispanohablantes del mundo
a través de su literatura


LA HISPANIDAD



Discurso pronunciado con motivo de la recepción del Premio Cervantes

Carlos Fuentes reflexiona sobre La Mancha, que deja de ser un concepto meramente geográfico para convertirse en un territorio mítico, una comarca ilimitada del mundo de la ficción. Además, establece los valores de la búsqueda de una identidad fraguada en el mestizaje y la tolerancia. Sus conclusiones son apasionantes: Cervantes es Cide Amete Benengeli, pero también Jorge Luis Borges y Pierre Ménard y Franz Kafka y Milan Kundera y Juan Goytisolo...; La Mancha es Macondo, pero también Comala y Santa María y Praga...; en definitiva, Cervantes no sólo escribe en español, sino también en el lenguaje universal del ingenio.







El español, una lengua viva: Informe 2019 - Instituto Cervantes

En 2019, casi 483 millones de personas tienen el español como lengua materna. A su vez, el grupo de usuarios potenciales de español en el mundo (cifra que aglutina al Grupo de Dominio Nativo, el Grupo de Competencia Limitada y el Grupo de Aprendices de Lengua Extranjera) supera los 580 millones. El español es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, tras el chino mandarín, y la tercera lengua en un cómputo global de hablantes (dominio nativo + competencia limitada + estudiantes de español), después del inglés y del chino.







El español idioma de futuro

La lengua española es una de las más importantes en el mundo. Seguramente marcará la pauta dentro de unos años, formando un elemento fundamental de las academias y los negocios. El español también es conocido como castellano por referencia a Castilla, donde se habló antes de su expansión a Sudamérica, y desciende del latín vulgar. Actualmente es el segundo idioma más hablado del mundo y uno de los más difíciles de aprender, pues...







¿Cuál es el futuro del idioma español en el mundo?

Más de 577 millones de personas hablan español en el mundo, de los cuales 480 millones lo tienen como lengua materna. Este 23 de abril el mundo celebra el Día Mundial del Idioma Español, fecha que hace honor al escritor español Miguel de Cervantes. A pesar de que en la actualidad el idioma español es la segunda lengua más importante del mundo y la tercera más hablada en el planeta, se enfrenta a retos que los podrían poner en peligro. La hegemonía lingüística del inglés en la globalización obliga a reflexionar sobre la vigencia de la lengua castellana en el mundo. Expertos han levantado la alerta sobre los peligros que corre en la actualidad el idioma español por ello llaman a defender los principios de la lengua para evitar su pérdida de identidad ante los nuevos modismos.








El futuro del español

Aunque son varios los factores que hacen hoy del español la segunda lengua de comunicación internacional, deben subrayarse, por sobre todos los demás (debido a sus condiciones demolingüísticas), su peso demográfico y su relativa homogeneidad...







El español en los Estados Unidos

No existe un español de Estados Unidos como tal, sino como una compendio de hablantes que le dan al idioma una nueva cara...







Escudo de la hispanidad

El capitán del Ejército uruguayo Ángel Camblor ganó en 1932 un concurso internacional que buscaba dotar de una bandera a toda la Hispanidad. Su diseño lo componen tres cruces moradas sobre fondo blanco y la mitad de un sol naciente. Sin embargo, como ha ocurrido de forma crónica con los símbolos nacionales, la enseña es hoy una completa desconocida en España, donde la Hispanidad ha sido en demasiadas ocasiones menospreciada. El cariz precolombino del diseño, con un sol de inspiración inca, tampoco ha ayudado a que esta bandera fuera asumida en España.

En 1987 quedó establecido que el Día de la Fiesta Nacional de España sería el 12 de octubre, lo cual trajo consigo la eliminación del nombre de «Día de la Hispanidad» de esta festividad. Era considerada, y lo sigue siendo a nivel popular, como de la Hispanidad porque el 12 de octubre 1492, festividad del Pilar, Cristóbal Colón hizo tierra en Guanahani, actualmente en las islas Bahamas, y tomó posesión del lugar en nombre de los Reyes Católicos. El navegante desconocía que se trataba de un nuevo continente y no podía imaginar la trascendencia de su acto. Colón, de hecho, creyó que había llegado a Cipango (Japón). Desde entonces, la fecha ha sido usada por diversos países iberoamericanos para celebrar el encuentro de las dos culturas que dieron lugar al Nuevo Mundo.







Los reyes y la hispanidad

Desde el inicio de su reinado, los reyes de España, Felipe VI y Doña Letizia Ortiz, mostraron un interés genuino a lo que al concepto de hispanidad se refiere. “Una lengua fortalecida por la unión de sus hablantes es el mejor legado para la hispanidad misma”, decía el monarca en sus primeras horas en el trono español.

El apoyo a las academias de las lenguas en todo el mundo, así como la afirmación de unidad entre los pueblos que conforman la hispanidad en su conjunto. Las diferencias evidentes en la forma de hablar el idioma le dan un cierto aire de grandeza, porque, sin importar en dónde se hable el español, su fuerza siempre quedará patente.

La monarquía, a ojos de la mayoría del mundo, está en desuso, en decadencia y, es por eso, que los reyes españoles buscan hacer un cambio en esa forma de proyectar su presencia ante el mundo: el claro exhorto para la unidad entre nuestros pueblos.









Las etnias, la riqueza de la hispanidad

Junto a la conmemoración de la Fiesta Nacional del 12 de octubre, ha vuelto a sonar el término Hispanidad, manchado por Franco al identificarlo con el Imperio español. La Hispanidad surgió con ese imperio, pero los escritores del 98 resaltaban que sólo debía resaltarse que es la comunidad que engloba a los descendientes de la Hispania romana en los pueblos y países en los que los españoles dejaron su semilla, física y cultural.

Es el conjunto de los hablantes de español de nacimiento en cualquier parte del mundo, como acuñó Miguel de Unamuno, que resaltaba a la Hispanidad no como imperio sino un valor cultural común de personas de todo origen étnico y geográfico.










La extensión territorial de la lengua

Al comienzo del siglo XVI se originó la frase «el imperio en el que nunca se pone el sol» como una apreciación hecha por fray Francisco de Ugalde a Carlos I de España (a la sazón, rey de 1519 a 1556) quien como rey de España y emperador del Sacro Imperio bajo el nombre de Carlos V poseía un Imperio que incluía territorios en Europa, islas en el Mediterráneo y Atlántico, ciudades en el norte de África y vastos territorios en América.

La frase ganó popularidad durante el reinado del Felipe II de España, hijo de Carlos I, cuando las islas Filipinas y muchos otros archipiélagos en el Pacífico se anexionaron a la corona española. Cuando el rey Enrique I de Portugal murió sin descendencia, Felipe II fue reconocido también rey de Portugal en 1581. A partir de entonces Felipe II reinaría no solo sobre todas las posesiones de su padre, si no también sobre el Imperio portugués, que incluía territorios en América, norte de África y África subsahariana, así como en todos los subcontinentes asiáticos e islas en los océanos Índico y Pacífico.










El origen de la hispanidad en América

Esta idea de español en América vincula, además, definitivamente, y sitúa al español de América como una parte indisociable de la Historia del español. Como afirma Rivarola (2004: 799), América aporta un nuevo espacio geográfico y mental para una lengua aún en formación y este hecho es inseparable de la evolución histórica de la Lengua española como conjunto en su unidad y en su productiva diversidad. Sin embargo, esta convicción en la unidad de la lengua no siempre estuvo tan clara. Desde el mismo momento de la independencia de las colonias y el establecimiento de las nuevas nacionalidades -1810-20-, lingüistas e intelectuales de una y otra parte del Atlántico se cuestionaron el futuro del español y de su unidad. La comparación entre el español y el latín resultó inevitable y desembocó en una polémica entre los que vaticinaban una futura disgregación del español -Cuervo fue uno de sus más acérrimos defensores- en diversas lenguas y los que preveían una tendencia cada vez más fuerte a la unificación del idioma -como hizo Varela-. Sin entrar en una polémica ampliamente superada, diremos que Menéndez Pidal, en «La unidad del idioma», (1944), dio una respuesta verdaderamente lingüística a las teorías de Cuervo al mostrar que la lengua no es un organismo vivo sino un hecho social y que los procesos históricos de latín y lenguas romances resultan muy diferentes en la mayoría de sus extremos.

Desde entonces, aunque es evidente la tendencia a afirmar la unidad lingüística y cultural que se da a ambos lados del Atlántico, la mayoría de los lingüistas son conscientes del riesgo latente que existe de que se agudicen las diferencias. Humberto López Morales (1996: 19-20) por ejemplo, ha señalado algunos factores de índole lingüístico y no lingüístico que, desde el inicio mismo de la conquista, propician esa tendencia a la diferenciación como:










La mano de la hermandad

La mano de la hermandad se refiere a muchas cosas; sin embargo, refiere a una en lo particular: la hermandad hispanoamericana. Existen muchas confusiones en lo que a esto se refiere. Desde Bolívar y San Martín en el sur, hasta Juárez en el norte, desde los inicios de los países recién formados, las grandes potencias han hecho hasta lo imposible para que los pueblos hermanados por la lengua no se unieran.

El hispanoamericanismo se refiere a la doctrina política y filosófica que propende por la unión de todos los pueblos hispanoamericanos, difundida entre los intelectuales españoles y latinoamericanos especialmente durante los años de 1898 a 1930. Tiene su origen en la obra de Marcelino Menéndez y Pelayo y fue desarrollado por Ramiro de Maeztu, Zacarías de Vizcarra y Manuel García Morente, en su vertiente conservadora, y por Rafael Altamira, Adolfo G. Posada y Rafael María de Labra, en su vertiente liberal. La especificidad del término hispanoamericanismo está dada en que asocia a las naciones que formaron parte del imperio español en América y España, en tanto el latinoamericanismo vincula los pueblos americanos por su tradición lingüística latina incluyendo así a naciones de tradición lusófona e incluso francófona.








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